Correo para el Tigre – El Imparcialito

Correo para el Tigre

Una vez, cuando el osito iba de nuevo a pescar al río, el pequeño tigre le dijo: -Cuando no estás, me siento siempre solo. Escríbeme una carta desde donde estés para que me alegre, ¿vale?

Hola amigos de “El Imparcialito” es un gusto saludarlos nuevamente. El día de hoy les traigo un fragmento del cuento Correo para el Tigre escrito por Horst Eckert, mejor conocido como “Janosch”, un ilustrador y escritor de literatura infantil de Alemania. Lo bonito es que este cuento nos muestra la importancia del correo como un medio por el cual podemos mantenernos en contacto con nuestros seres queridos, pero dejemos de lado las explicaciones y comencemos.

 

Una vez, cuando el osito iba de nuevo a pescar al río, el pequeño tigre le dijo: -Cuando no estás, me siento siempre solo. Escríbeme una carta desde donde estés para que me alegre, ¿vale?

-Está bien –dijo el osito, y se llevó tinta azul en un frasquito y una pluma de canario, porque con ella se puede escribir bien. Y papel de carta y sobre para guardarla.

Cuando estuvo a la orilla del río, puso primero un gusano en el anzuelo y luego metió la caña en el agua. Entonces cogió la pluma y escribió con la tinta una carta de papel: “Querido tigre:

Te comunico que estoy bien, ¿cómo estás tú? Pela mientras las cebollas y pon a hervir las patatas, porque a lo mejor tenemos pescado. Te abraza tu amigo, el oso”

Entonces puso la carta en el sobre y lo cerró. Por la tarde cogió el pez y el cubo, la tinta y la pluma y también la carta y se fue a casa.

Gritó desde lejos, desde el pequeño monte abajo: -¡Co-rre-o-pa-ra-el-ti-gre! ¡Co-rre-o-pa-ra-el-ti-gre! Pero el pequeño tigre no le oía  porque estaba detrás de la casa.

No había pelado las cebollas ni puesto a hervir las patatas, no había hecho nada porque se había sentido solo.  Y ya no quería ninguna carta porque en cualquier caso el osito ya estaba en casa. Por la noche el pequeño tigre despertó al osito y le dijo: -Tengo que decirte rápidamente una cosa antes de que te duermas. ¿No podrías mandarme mañana una carta un poco antes? ¿Quizá con un mensajero? –Está bien – dijo el osito, y se volvió a llevar todo al día siguiente. La tinta, la pluma, el papel y el sobre. Pero también un timbre.

Cuando estuvo en el río volvió a poner un gusano como cebo y a meter la caña en el agua. Entonces escribió: “Querido amigo tigre: Haz todo como ya te escribí ayer. Espero que estés bien. Saludos rápidos y besos. Tu amigo el oso”

Entonces pasó la gansa elegante por allí. –¿Me podría llevar una carta, por favor? A mi amigo el tigre que está en la casa. –Lo siento –dijo la gansa elegante-. Tengo prisa, voy a un entierro. Pasaron muchos animales por donde estaba el oso y ninguno quería llevar la carta.

Pero entonces vino la liebre de los zapatos veloces. -¡Démela usted señor oso! ¿Está la carta en el sobre? ¿Lleva sello? Y ahora liebre, ¡a correr! La liebre corría tan veloz como le llevaban sus zapatos a la casa del tigre.

El pequeño tigre no había tenido ganas de hacer nada. No había pelado ninguna cebolla ni había hervido ninguna patata. –¡Correo para el tigre! –gritó la liebre veloz, y el tigre se levantó de un salto y exclamó: -¿Dónde, cómo, qué, para quién, de quién? –Para el tigre –dijo la liebre. -¡Oh, el tigre soy yo, déme

usted! Bailó de alegría sobre la mesa, sobre la silla, encima de la cama, encima del sofá. Leyó la carta de arriba a abajo y de abajo a arriba. Tenía otra vez ganas de hacer todo y peló las cebollas, hirvió las patatas, barrió la habitación y la vida era bella…

 

Los invito a que continúen leyendo esta maravillosa historia en la Biblioteca José Lorenzo Cossío y Cosío del Museo de la Filatelia de Oaxaca ubicado en Reforma #504, Centro Histórico, Oax. Aquí encontrarán éste y otros cuentos relacionados con el correo y la filatelia ¡Los esperamos!

 

¡Saludos Postales!

 

Museo de Filatelia de Oaxaca

www.mufi.org.mx

Reforma 504, Centro

C.P. 68000

Oaxaca, Oax. México

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