Imperio no, república sí: Agustín de Iturbide | El Imparcialito

Imperio no, república sí: Agustín de Iturbide

El período de la Historia de México al que me refiero se ubica en 1823, cuando se da la abdicación de Agustín de Iturbide, terminando con ello el primer imperio mexicano.

Por: Juan José Aragón

Hola mis queridos lectores espero que este fin de semana esté resultando muy bueno para ustedes en todas sus actividades; ya se acercan las vacaciones de Semana Santa y descansaremos unos días para luego regresar a la escuela a finalizar el ciclo escolar. Como se habrán dado cuenta por el título de este artículo el tema del día de hoy es el Primer Triunvirato de México; ustedes saben que los temas sobre la Historia me gustan mucho, pues creo que es una manera de conocer más a nuestro país. Vamos a comenzar.

Vamos a dar inicio explicando qué es un triunvirato. Un triunvirato es un grupo de tres personas que están frente al algo o que dirigen algo; también podemos entenderlo como una forma de gobierno ejercido por tres personas generalmente aliadas entre sí.

El período de la Historia de México al que me refiero se ubica en 1823, cuando se da la abdicación de Agustín de Iturbide, terminando con ello el primer imperio mexicano.

Ante las presiones militares y los sucesivos levantamientos por el descontento que provocó la implementación de un gobierno monárquico, Agustín de Iturbide abdicó al trono de México y salió escoltado por Nicolás Bravo hasta Veracruz, donde se embarcó en la fragata “Rowling” rumbo al destierro.

A la caída de Iturbide, México fue gobernado por un organismo llamado Supremo Poder Ejecutivo que actuó del 30 de marzo de 1823 al 10 de octubre de 1824; ese Supremo Poder Ejecutivo estuvo compuesto por tres personas, el general Pedro Celestino Negrete, el general Nicolás Bravo y el General Guadalupe Victoria; con otros tres suplentes: Don Mariano Michelena, don Miguel Domínguez y don Vicente Guerrero. Ellos gobernaron hasta el 10 de octubre de 1824, cuando tomó posesión el presidente Guadalupe Victoria.

Durante su mandato, Agustín de Iturbide fue ejecutado en Padilla, Tamaulipas, el 19 julio de 1824 al ser declarado traidor por el Congreso. Fue enterrado en la capilla de San Felipe de Jesús de la Catedral Metropolitana.

Durante el gobierno del triunvirato, el conflicto político se manifestó con gran fuerza: las provincias del naciente país se declararon estados libres y soberanos, negándose a obedecer al triunvirato, los generales sublevados se atrincheraron en Puebla y exigieron la elección de un nuevo Congreso, mientras que las provincias de Centroamérica se separaron, aunque Chiapas (que había formado parte de la Capitanía General de Guatemala) decidió reincorporarse a México en 1824.

El triunvirato tuvo que imponerse con la fuerza de las armas al regionalismo exacerbado para detener el desmembramiento de la nación, y el Congreso se vio obligado a ceder y convocar a nuevas elecciones, donde la representación no se obtendría de acuerdo con los grupos sociales, sino por el número de habitantes.

Concluido el experimento monárquico, los diputados se dividieron en dos grandes grupos: los centralistas y los federalistas. Los primeros buscaban el establecimiento de un gobierno nacional fuerte que mantuviera la unión y fuera capaz de defender la independencia, mientras que los segundos apoyaban la soberanía de los estados y un gobierno nacional con facultades mínimas.

En aquellos momentos, la mayoría en el Congreso era federalista, por lo cual se suscribió el Acta Constitutiva que establecía a los Estados Unidos Mexicanos, y luego de largos y tortuosos debates, se suscribió la Constitución de 1824, la cual consignaba la existencia de tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y mantenía un federalismo mucho más radical que el estadounidense.

El 10 de octubre de 1824 Guadalupe Victoria ocupó la presidencia de México, siendo el primer presidente de nuestro país, su nombre real era Miguel Fernández Félix y gobernó nuestro país hasta el 1° de abril de 1829, siendo Nicolás Bravo su vicepresidente.

Interesante ¿verdad? Pues ahora ya conocemos un momento más de la Historia de México; por ahora es todo, nos leemos en otra ocasión. Adiós.