Sobrecargas postales | El Imparcialito

Sobrecargas postales

La sobrecarga es una marca indeleble impresa hecha por un sistema tipográfico u offset

Suleyma Gómez

Hola amigos de El Imparcialito los saludo con mucha alegría y espero que se la estén pasando de maravilla. Hoy les platicaré de las sobrecargas en los timbres postales ¿Alguna vez habían escuchado este término? Verán, la sobrecarga es cualquier marca o diseño añadido al motivo original del timbre postal y también se le conoce como resello, sobresello o sobreimpresión. Esta práctica se ha realizado en muchísimos países de todo el mundo y en cada lugar se le conoce con un nombre diferente, overprint en inglés, surcharge en francés, aufdruck en alemán, soprastampa en italiano.

La sobrecarga es una marca indeleble impresa hecha por un sistema tipográfico u offset, por medio del cual se modifican datos de un timbre postal como el valor facial o la finalidad de la emisión, normalmente cuando se realiza una modificación del valor facial del timbre se cambia por uno menor para evitar defraudaciones al correo pero ¿adivinen qué? también se puede usar para aumentar el valor del timbre para ajustarlo a las necesidades vigentes del correo.

Estas marcas también se utilizan para agregar frases, imágenes y conmemoraciones u otros acontecimientos sin necesidad de emitir nuevos timbres y por esto las sobrecargas originan variedades por desplazamiento, inversión, duplicidad. Estados Unidos fue el primer país del mundo en utilizar sabrecargas pero los timbres fueron válidos exclusivamente para el correo local de Nueva York. Por su parte Cuba fue el segundo país del continente en elaborar sobrecargas.

En 1855 se implementó un sistema de correspondencia exclusivo para los barrios de La Habana, por ello se utilizaron timbres existentes para cubrir la necesidad de nuevos valores, la sobrecarga fue ordenada ese mismo año y se realizó sobre timbres de 2 reales, que eran los timbres menos utilizados, habilitándolos con la leyenda “Y 1/4” (Ynterior 1/4) y fueron utilizados únicamente para cubrir los envíos en el interior de La Habana, estos timbres conservaron su valor hasta 1865. ¡Genial! ¿no creen?