Día y noche, de un extremo a otro | El Imparcialito

Día y noche, de un extremo a otro

Esta lucha entonces muestra el paso de los días donde uno gana y el otro pierde, donde la luna se oculta para que brille el sol.

Diana Pascual

Si prestamos atención a lo que nos rodea nos daremos cuenta que en lo cotidiano hay muchos opuestos: como el blanco y el negro, el día y la noche o el frío y el calor. Seguro que tú puedes enumerar muchos más ejemplos, pues sólo hace falta observar con atención.

Rufino Tamayo que era muy observador también se dio cuenta de los contrastes que hay en la vida y él, que tanto amaba pintar, decidió plasmarlos a través del arte como en “El día y la noche” aunque ninguna como Dualidad, un mural de 3.53 x 12.21 metros pintado en 1964 y actualmente está en el Museo Nacional de Antropología, donde no sólo mostró los extremos sino que también su conocimiento sobre el arte prehispánico y nuestras raíces.

 

Esta obra es muy llamativa desde que la vemos pues nos muestra la lucha entre un jaguar y una serpiente emplumada. ¿Habías escuchado tú de una serpiente con plumas? Seguro que sí, porque de acuerdo con las antiguas creencias esta era la representación de un dios, Quetzalcóatl.

Tomando al mundo prehispánico como inspiración es que en Dualidad Tamayo nos muestra una visión del universo y el origen del día y la noche, pues como ya dijimos, esa serpiente no es cualquier serpiente y ese jaguar no es sólo un jaguar.

En esta obra los opuestos están representada por la lucha entre Quetzalcóatl, la serpiente emplumada de color turquesa vibrante y Tezcatlipoca, el dios jaguar. Lo curioso de esta pintura es que atrás de Quetzalcóatl, en un fondo de color naranja se eleva el sol, lo que nos dice que este dios representa al día y atrás de Tezcatlipoca se encuentra un fondo azul profundo con la luna y la osa menor de fondo, dando a entender que es la noche.

 

Esta lucha entonces muestra el paso de los días donde uno gana y el otro pierde, donde la luna se oculta para que brille el sol.

Cabe agregar que ambos dioses son hijos de Ometecuhtli y Omecíhuatl, dioses que sí mismos presentan la dualidad, en él y ella.
Sin duda, las culturas prehispánicas son muy interesantes, pues nos cuentan historias de nuestros orígenes, nos hacen ver hacia el pasado y nos hacen conscientes de nuestro futuro. Ven a escuchar más historias en MIO donde el arte también cuenta historias.